domingo, 7 de noviembre de 2010

Ez, 47,25

Los mexicanos siempre encontramos de qué más reirnos.

Algunos creemos tener la razón
algunos creíamos ser listos,
algunos curiosidad.

Ninguno lo hizo sin miedo.
Todos partieron amando el amor.

Pero siempre nos encontramos en qué más reirnos.

para algunos que temen ser secuestrados, toda escena es un secuestro
para algunos que son secuestrados, cada sombra es silencio
para algunos que secuestran, toda escena es un secuestro
para algunos que arrestan, cada sombra es su secuestro.
Para ninguno el secuestro es sólo un miedo.


Siempre,
de qué más reirnos

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Observaciones puntuales en un mes impuntual

Lo posible no parece subsistir a la carnicería de miradas.

Como un ciego, te vi la primera noche de la muerte.

Soy hijo de la era donde la Historia se hizo cinta
y el deseo juguete.
Soy hijo donde siempre fui ingrato.

Lo universal primero se hizo religión, después balada.

Obreros que leen a Platón para saber cómo el Capital los explotó.

El Mal se creó al creer que habría un estado idéntico consigo mismo, donde el Bien sería el Ser.
El Mal se creó cuando todo lo que se calló del juego fue mentira, poesía, Error.

La caída es el juego del silencio que tolera y auspicia la farsa de la Historia.

Se pensó en el Oriente, el gran visir intemporal. Sin rostro, sólo en poemas de ley.

Que lo quede escrito siempre se reescriba con el mismo puño, con la misma ironía.
[Deseo o Anhelo]
Que lo que quede escrito siempre sea deseo.
[No hay escritura del Goce.]

Ser poeta y no creer en la sensibilidad.

Ahí es donde el lenguaje tiene límites y se muestra absurdo: en el borde de tu piel.
El vórtice del absurdo, el principio de tu piel.

La autoconciencia… del corazón.
¡La autoconciencia del corazón!

No siempre sucede que la autoconciencia se percate de que se está autoconcientizando.
No es broma… es Hegel.

Nunca nos podremos dar cuenta de que no nos damos cuenta.

Lo más excitante de la imaginación es que no te imaginas que es imaginación.

Pues que si resultara que el amor no es gratuito, hoy te debería cinco o seis estrellas.

Frutas del árbol de la mentira!
Pues mira entonces que si la mentira tiene frutos eh!

No se te exigía nada, pues que tú eras lo propio exigido.

La primera vez que dios besó mi mano, para pensar otra cosa que no fuera mi orgasmo.

Eres sensible y no rechazas los malos olores.

Pero ¿qué otra vez?
¿Para quién nacen los héroes?

La realidad es independiente de quien la piensa. Pues que en realidad de pensarse Nadie la piensa.

Nadie soy el sujeto trascendente.

Las obras que tienden a advertir son las primeras en alarmar.

La reencarnación no requiere la muerte.

Esto es lo que resta de la familia americana, un hijo, y su padre.

No importa, la madre no importa [es lo más importante].

Completamente cruel y mortal. Bella.

No es que el sueño esté equivocado. Es que no has despertado la verdad.

Los versos de W.B. Yeats.

Los sueños de la vida real no son sueños, son lo real.
Lo real de la vida real no son sueños, son lo real.
Lo real de lo real no es un sueño, es lo real.

Borrador a un manifiesto contra el hiperrealismo, aun cuando me incorpore en lo vencido.

Ser feo ya es tener la vida hecha pedazos. Deshecha.

El vació se llama en letras, tonos y silueta. Chopin, admirador de la comedia y la penumbra.

Sentir es la invaginación. Cuando que la vaginación es el existir.

¿Y quién prohíbe que en nuestras casas asome la publicidad?

Romperé todas las disposiciones de la sintaxis.
Soy poeta, de la casta de los guerreros.

El punk es ley!

Nos acostumbramos tanto a la ropa que nos olvidamos del efecto.

La única regla que jugar el cinismo observa: recuerda las mentiras anteriores.

Todas las sombras quieren morir su muerte.

Pasan los años y la máscara más se te va acentuando.

Un cadáver exquisito también es un gran verso simbolista.

Ay! Observa que si el Diablo sabe componer en todos los idiomas y cantar en todas las épocas.

Nunca nos podremos dar cuenta de que no nos demos cuenta

Del hecho de que todos dijeran que el cuerpo era mentira no se sigue que los mentirosos tuvieran un cuerpo.

La vacuidad de una frase es la silueta de su devoción.

domingo, 31 de octubre de 2010

Florecer la tierra

I

El surgir de la muerte (Las flores de la violencia)


Nací en las abriles más violentas, las que naturalizan
las crueldades más tiernas de tus lecturas de mundo.
Las que no olvidan invocar y perder de un mordisco.[1]
Las que resecan la cabeza y resecan la memoria.
Las que pierden la Tierra pero sólo para encontrarse a la Diosa.
Cada año nos mantuvo castigados, retirando cualquier recuerdo,
retirando cualquier trozo de piel o incesto
de su propia piel, perdida, ejecutada.
Al medio día nos mantuvo en la espera de la mitad,
pero el abismo del contar lo que no existe nos floreció,
y ya, con la flor, nos mantuvimos.

Dostoyevsky estaba al otro lado del mural de su letra,
aún cuando apostara su vida en un casino alemán.
Él mismo me paseó en trineo.
Yo me reventé Los poseídos. Y no lloré.
Nado casi toda la tarde, cada año emigro otra vez.


¿Qué oscuras cavernas osaste levantar?
¿Es cierto que la sombra del árbol era el árbol de verdad?
Hijo de profeta, no lo puedes recordar, olvidar o mentir:
“Sol es el símbolo del sol, de voltearlo a ver ciego serás”.
Y yo te creí. Creía en mí.
Sequé todas las ramas para saludarte en tu victoria,
reposé todos los colores de todas tus rosas;
para comprender finalmente que cada idea era tu color,
que cada Palabra era tu rosa.
(no toleraré más tu franca sonrisa, rostro de piedra, rostro en la pared)
Eras sólo espejo de vapor en el humo de tu frustración,
reflejo de ver tu nación desangrada por la paz,
de la nación defraudada por tus propios sueños,
expropiaciones y violencias;
te haré ver la tierra en un puñado de ilusiones.


Goethe nunca me prendió,
Llamó un silencio que ya había silenciado.
Antes de él, el cielo fue mi amigo,
antes de él, el viento conmigo se vientró.[2].

“Sabes? hace tiempo que la semilla solté.
“Las uvas de Sicilia ese año fueron divinas.”
Más cuando te busqué por la tarde, en el famoso jardín,
las uvas no eran pasas. Aún eran semilla tus palabras de semilla.
No podía hablar, aún respectabas mi sorpresa:
aún yo no podía sorprender.
Hablo nunca de tus semillas; no me interesa tu jardín.
Ya lo sabía, aún cuando nunca lo sentí:
el palpar de la tierra en el insistir de la negación
y tu verdad.


[Florecer la tierra, en medio de la tierra del jardín.]


Eos la aurora, la de dedos rosados,
amaneció nublado. Un cambio de sexo la transtornó.
Yo no toleraré siga ese patán diciendo sandeces de Grecia,
aún cuando creo que le ame en verdad.

Aquí dice: “ésta verdad, está escrito en latino y gratín”
pero es que él, por verdad, el sexo no la cambió.
Dijo después: “Cuida la métrica, o la escritura nos hará naufragar.”
H (Pero el verso libre nos salvó).
Aquí después dirá: “He aquí la selva negra de tu jardín.
La resurrección de la verdad.
“Aquí las danzas célticas de los rascacielos modernos;
aquí la luna turca de la antena de la verdad;[3]
la que le da la espalda a nuestra danza.
“Me está prohibido leer sus pasos, no recuerdo cuál era su abecedario.”
Pero sólo habla del recuerdo de sus pies,
en una tierra que recién hablaba suya.
¿Quién si no le dicta su verdad?
Quien si no el espejo de vapor en el humo de la confusión.
Aún así le debo la vida, que lo perdone Dios.


[Florecer la tierra, en medio de la tierra de tu verdad

Florecer la verdad, en medio de la verdad de tu tierra

Florecer el jardín, en medio de la tierra del jardín.]


Policías de ella:
Bajo la rueda gira la rueda en los caminos de hielo;
en dirección al tiempo todos le seguían; siempre
creyeron que la maldad era irónica, que los armaba tanto.
Cantaron, tuvieron grandes poetas, y cada cual
reverenció al Irreverenciable anciano Poeta.
Leyeron a los paseantes en las Tullerias de Londres o París,
donde el Sena también daba la hora
a los gatos en la hora de maullar. Caminaron.
Me creyeron ver y me gritaron: “Homicida,
¿Dónde está el cuerpo de la poesía?”
Aquel cadáver que plantaste el otro año en mi jardín
ha comenzado a retoñar. Les digo:
A veces el maullar lo hace el Abismo.
Él nos enterrará de nuevo,
cuando la poesía sea de piel y no de comercio.
Por Ello seré ladrón, me tatuaré la palabra “tatuaje”
hasta que aprenda a decir “poesía”,
o hasta que mi piel sea roja en la sangre
de la nieve de mi pared.
Os advierto, seré el abono de mis palabras.
Fake you faking fakers.


[1] Las que naturalizan violación y recuerdo.

[2] Acción y efecto de harse vientre. (Harse es mi castellanización al Daseín de la filosofía alemana, harse de ser/ estar-ahí.

[3] La maldad evidente del adversario in-sensible.

Mi herencia española

La verdadera poesía no busca temas,
busca aquello que no se encuentra,
busca la verdadera poesía.
¿Qué es lo que encuentra?
El resto de las cosas,
las costas de la poesía.

Aprender a contar

1.- La vida de nuestros poetas es la sangre del sonido
2.- La flor en el espejo no es menos falsa
3.- El humo de cigarro en el espejo
es el que nos fuma la vida
4.- Los sonidos de nuestras muertes
no son la sangre de nuestra poesía
5.- Es tiempo de matarnos hermanos,
a ver si así comprendemos de la filicición,
la historia, el llanto
6.- Un día escribí un poema que se llamaba
“Fundar el argumento”.
No sé qué decía.
7.- Es tiempo de robarnos los dioses de otros pueblos.
8.- Perdonadme, es que caminé con un espejo a mi lado.
9.- Los hermanos del abismo son in-finitos;
no vale la pena a todos contar
10.- Simplemente aguardar el arribo del propicio

El nuevo evangelio:

Quien silencie, será silenciado.
Quien hable, hablará.
Quien calle, será callado
y no conocerá jamás de los rostros del Tiempo,
del futuro del pasado.

Recenciones

XXI

Lo ridículo de toda maldad
se deshonra al extraviar el Tiempo.
El Tiempo se temporaliza claro y sensible.
Es claro como cristal de noche sin que roce
su propio espacio.
Es la superficie y las sombras que juega, sin retener
el momento.
Este momento corre y se oculta.
En el Eon más cercano aún proyecta,
el momento, variando sus tumbas.
Es el final de todos los sueños.
Ningún fin desconocerán los sueños:
él proyecta.


XXII*

Lo glorioso evitará su caída.
Lo ergido evitará a su soberano.
Lo concretó evitará su silencio.
Y lo nacido evitará su nacimiento.
Lo total y terrestre evitará ser retardado,
aún cuando el Puro y espiritual intente
su redención en las cimas de los picos.
¿Por qué, el Genio, rechazará la idea
y será lo total de lo siempre rechazado del mundo?
Él ya se escondió, aún cuando fue invisible.
Él ya opacó sus ojos entre penumbras,
aún cuando fue ciego desde el comienzo de sus cadenas.
Él Jamás sostuvo el cetro, pero lo demarcó todo;
todos le ignoran, pero le recuerdan en cada seña.
Serán auroras las acciones del nuevo lamento:
“El glorioso evitará su caída”.
Sin siquiera hacerlo, el Genio ya proyecta
su ridículo futuro a la esencia de la época.


[El glorioso evitó su caída.
El ergido evitó su soberano.
Lo concretó evitó su silencio,
y lo nacido evitó su nacimiento.
Lo total y terrestre evitó ser retardado,
pero el Puro y espiritual re-inventó
su retardo.
¿Por qué, el Genio, rechazó la idea
y es lo total que se rechaza del mundo,
logrando el Puro ejecutar su castigo?
Lo dicho: Se escondió sin ser visible.
Lo escrito: Se opacó en penumbras.
Jamás sostuvo el cetro, pero lo señala todo.
Jamás habló, es un eco que le ignoran en cada seña.
Serán auroras las acciones del nuevo alegato:
“El glorioso evitó su caída”.
Sin siquiera hacerlo, el Genio, proyectó
su ridículo origen a la historia de la poesía]


XXIII

El silencio que ronda es artificial.
El rayo de su sol dura todo el día.
La nube que vaporiza nos cubre en la tarde.
Ello hará que conozcamos estas cosas:
La tierra y el cielo.
En tanto que los eventos terrestres son temporales,
los celestes también.
Los dioses también se pierden en tristezas, vanidades
y lamentos.
Así, nadie comprende la Verdad,
pero en su rebelión, marcha a la Verdad.
Quien se alza en rebelión
conjura en su negación lo atemporal.
Quien niegue la rebelión,
eternamente se negará.


XXIV

Nadie se pierde al ir de píe
por el mundo, solo, en su pies.
Dar pasos largos o cortos no cambia:
lo que es es lo que es.
Nadie se muestra en lo oscuro
para perderse de sus penumbras.
Nadie silencia sus pasos para su propia vanidad.
Nadie en su gloria arriba a todas partes.
Para la Verdad, las penitencias de Nadie
son la totalidad y su fruto en todas las acciones.
Por eso, quien está con la Verdad,
pierde los fines y se encamina a su retorno.





XXV

Después de la tierra y el cielo
insistirá un vació reconocible.
Será un vacío pleno y vigoroso, amaestrado,
permutable y comunitario.
Nadie lo percibe pues se esconde
en ninguna parte.
Será el vacío del retorno.
Olvidé su nombre,
pero lo llamaré Tiempo.
Si trato de recordar
lo llamaban Instante.
Es instante por ser el encuentro.
Su re-encuentro nos comunica en ambas direcciones,
las dos direcciones lo vuelven a juntar.
El Tiempo, pues, es instante, y la tierra es instante.
El cielo es instante y nadie es el hombre.
En el plexo de sus re-encuentros hay cuatro instantes.
y la nada del hombre es el cuarto instante.
El hombre desanda sus pasos en el cielo.
El hombre asciende sus vuelos en la tierra.
El cielo asciende sus vuelos en la espacio..
La tierra desanda sus pasos en el plexo de los re-encuentros.
El plexo de los re-encuentros sólo se encuentra en él.

_______________
* Epinicio a Prometeo [si le cambias a pasado el evitará, queda como una narrativa que piensa la caída desde el relato, el lamento, y no la promesa., siendo así un Kaddish al adverso]

sábado, 30 de octubre de 2010

Los que silencian el silencio

El símbolo silencia el estrépito de la nada.
El estrépito de la nada es su propia vacuidad.
En tanto que propicia la vacuidad,
torna pertinente el mundo del sonido.
Esto acontece como llamado.
El llamar es lo que funda presencia.

El símbolo en tanto que silencia,
es el primer despliegue del habla,
sin ser él mismo habla,
pues un símbolo no habla, silencia.

El símbolo por sí es silencio,
pues el silencio silencia.
Tal hacer del símbolo se ha
como hogar de lo divino,
pues son los dioses
quienes silencian el silencio

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