martes, 29 de marzo de 2011

Contemplaciones I

(Los filósofos y el pensamiento)

Vine a recoger el color de tu sangre,
Sólo me encontré con tus migajas.



(...) Alrededor, sólo las aves. Imaginemos algunos casos simples de producción historiográfica, el caso de una biografía y el caso de una historia general de la filosofía. En una ocasión me dijeron que no veían el caso de plantear dos ejemplos hipotéticos, mucho menos al hablar de historia. Pero justo ahí es donde tiene pertinencia el ejemplo, que hoy, cuando nadie sabe qué significa historia. lo que historicamente se nos demanda, se nos requiere, es simplemente poder pensar qué significa esto, simplemente se demanda saber qué significa significar. El primer caso, la biografía, olvidemos quién es el autor, el biógrafo, quién el biograbado. Simplemente interroguémonos sobre aquello que se requiere saber al momento de hacer una biografía de alguien más. Cuando hablamos de la fecha de muerte y la fecha de vida, cuando pensamos en sus padres, cuando damos un excurso sobre sus relaciones amorosas, sus amados y amantes, ¿Estamos pensando en eso que es importante? ¿Trascendental? ¿Cuándo hablamos de la vida de una persona, qué significa trascendental? A tal sentido “trascendental” debería ser aquello que deja huellas, que deja marcas. “Trascendental” nombra aquello que se pierde en el ir del sí mismo, aquello que, para los de atrás, permite hacer un seguimiento del camino. Son los signos que refieren el tránsito de aquél cuya biografía se propone pertinente. Estas tres ideas dicen lo uno y lo mismo. Pues que sí trascendental debería ser aquello que deja huellas, aquello que se pierde en el ir del sí mismo, y aquello que hace un camino, no es posible que “trascendental” sea erogado o mal comprendido al hacer una exégesis de mi texto; más bien tienese que poder comprender todo para poder ser conciliado en el pensamiento mismo del pensador. No existe la contradicción, es el ser, el ámbito y el evento, lo uno y lo mismo (De aquí ya podríamos decir qué significa el pensar del filósofo, yo mismo). La multiplicidad acaecida de instantes ante un único proyecto, el ser-ahí de ése que es la ocasión de la investigación. ¿Qué quiere decir esto? Trascendental, en la propiedad metafísica del concepto, señala la pertinencia de la forma, es decir, el sentido apriorístico de su participación en el juego del conocimiento. Tal pertinencia sólo puede ser contemplada con ocasión del pensamiento del ser-ahí que piensa el ente. Ahora, que si ustedes me preguntaran qué significa “forma” lo diría de esta manera: la forma es una obturación a una secuencia fenoménica dada, de ahí se procede a la re-iteración, no sup-l-e-mental, no com-pl-e-mentaria, más bien elemental, pre-poniente del eso mismo obturado, el sí mismo, tiempo-espacio de mi meditar, lo que está por debajo de mis ideas, la condición de posibilidad de la comprensión del sentido del ser del ente, lo que de común llamarías “cuerpo”, pero que, en propiedad, no existe y simplemente se llama “amor. Ésta es la forma donde se hormaron mis zapatos, “el ser es, el ente no es.” Yo camino descalzo. En mi ciudad, ¿quién crees que pueda seguir mis pasos? Mi vida, mis amantes. ¿En el mundo?

domingo, 27 de marzo de 2011

un poeta no es su vida

(Historia real de los poetas)


pero la vida hace a un poeta

Si escribiera una novela
escribiria una historia
de todas las personas que me han sido
Pero no busco esa novela,
tengo mi vida.

Mi hermano murió muerto

Mi hermano murió muerto,
Dentro de mí, ahí, uno conmigo.

¿Quién es aquél que puede decir qué semillas germinarán?

Uno y Dios, Uno y uno-mismo

El hombre que se encarna a sí mismo,
Replicante.
De ahí el miedo a la clonación.
Un burgués es un cerdo y mil metáforas más.
El poeta es un sonido y mil sonidos secretos.

Fuimos

Fuimos el origen y el principio,
La carne y la carne,
El secreto y el abismo,
El abismo y la sangre.

Tu rostro secreto,
Tu rostro sin carne,
Tu rostro secreto
En el abismo de madre.

Hombre,

En el vientre de la madre,
Sin sonido, sin secreto,
Te maté, me mataste.
Fuimos uno mismo dos.

Ya sólo restas tú

A Cynthia, que se me olvidó su muerte

Ya sólo restas tú,
Tu carne, su abismo,
Tu nada.

Ya sólo restas tú,
Lo último reconvenido,
La última reconvención.
¿Qué es del hombre que muere?
¿Quién redime la Deconvención?

¿El ente podría rehacer al abismo?
¿De lo depotenciado a sí, retornar a sí mismo?
¿Un más allá ultra-eterno, trans-mortal?
¿Ultra-venido?
¿Ultra-terreste?

Ultradeconvención del ente: Hombre-Poeta

Cuando el hombre sepa hacer rocas y no concreto, sabrá ser sonido sin aliento.
Cuando el hombre cante como las olas del mar, sabrá que cada canto es eterno.
Cuando el hombre ría como la luz del cielo, sabrá ser abismo para el lucero.
Cuando el hombre alumbre como hombre, será secreto del destino,
Será los ojos de mil cuerpos, será la vida de mil piedras vividas
En la piel del hermano,
En el vientre de la madre,
en la luz del infinito.

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