Es el sueño y tu rostro, mar acompasado en la vanguardia, Piedad sus ojos llenos de sangre en tu mirada
Sin tiempo y sin prisa
pasa la vida y el sueño,
también la sangre en tu mirada,
oh, lealtad.
Suavidad aterrada se aferra,
tú la mataste
con tus manos en su cuello.
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